27 de junho de 2011

Conversa com uma galega que o mundo tende a achar louca e onde eu encontrei uma amiga ocasional (ainda estou para discernir este termo – amiga ocasional)

Ela: Oye, y ¿cómo está todo ahora? Me pareces mejor, pero uno nunca sabe… ¿Esos problemillas que tenías han pasado?

Eu: Bueno, primero no fueron problemillas, fueron problemas de verdad y luego, nena, pasar nunca pasan, pero la verdad es que me siento mejor, creo que un día todo se arreglará.

Ela: ¿Sabes qué? Para ser feliz tienes dos posibilidades – o cambias la realidad o bajas las expectativas.

Eu: No me jodas… Cambiar la realidad solo si lo dejo todo, si me hago las maletas y me voy a vivir a Argentina. Y bajar las expectativas… ¡ni sé cómo hacerlo!

Ela: Piénsalo… si bajas las expectativas todo de arregla.

Eu: ¿y si no tengo más expectativas que bajar?

Ela: Te jodes y te vas a Argentina a bailar el tango en la acera y vivir de unas monedas que te echen.

Será mesmo verdade? Baixar as expectativas ou mudar a realidade? Tenho pensado nesta conversa frequentemente e, na verdade, faltam-me argumentos que a contraponham!

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